Tras la lectura

Una vez finalizada la lectura, debe agradecerse al guía espiritual por su ayuda, si es que fue invocado. No es necesario poner las cartas en orden correlativo luego de utilizarlas. Bastará con que se conserven envueltas en el pañuelo de seda y dentro de la caja de madera.
Si los vaticinios dados son negativos, es importante acompañar al consultante con otras tiradas posteriores, a lo largo de las siguientes semanas, o estar cerca de él para ayudarlo y guiarlo en las decisiones que debe tomar. Esto no significa que deba realizar una consulta antes de cada decisión importante.
Si la tirada de cartas se convierte en una obsesión, de nada servirá como ayuda, sino todo lo contrario.
Una de las tareas de quien realice la lectura será contener al consultante, pero también saber decir “no” cuando se presente algún indicio de que las cartas se transformaron en un problema para su vida.

Volver a Cartas españolas

Los pronósticos en las cartas españolas

Para dar el pronóstico, todo lo que representa una carta determinada debe ser completada con la información que se posee acerca de la persona.
A esta combinación de tipo racional debe sumarse la intuición. Es probable que en las primeras tiradas resulte muy difícil escuchar la propia intuición, o que se vea contaminada con el pensamiento. Pero, a medida que se sume experiencia, cada vez tendrá más preponderancia el costado intuitivo de la lectura, mientras que se reducirá la parte racional.
Todos los mensajes de las cartas deben ser trasmitidos de la manera más exacta posible, siempre aclarando que el destino puede ser modificado.
Si aparecen pronósticos de fallecimiento, fatalidades o enfermedades, será mejor que sean dados desde la solución, y jamás desde el problema.
Por ejemplo, debe decirse “sería bueno que consultaras a un médico”, en lugar de “vas a enfermarte gravemente”.
Es importante dar los pronósticos siempre con mucho tacto, dejando de lado los fatalismos y las sentencias definitivas. La sinceridad y la verdad deben estar ante todo, pero nunca deben infundir temor o desesperación.

Volver a Cartas españolas

Entender, interpretar y dar los mensajes

Así como es importante tener una actitud de humildad ante la lectura de las cartas, también debe tratarse con sumo cuidado el resultado que arrojen. Asustarse, obsesionarse o sentir que la fatalidad está escrita, y que nada podrá cambiar ese destino, no servirá de nada. La tirada debe realizarse con calma, asumiendo que todo lo que en ella aparece puede ser modificado.
Es mejor que la consulta se transforme en un diálogo y no se limite sólo a la respuesta a algunas preguntas del consultante. Es posible y esperable que quien realiza la lectura deba hacer preguntas para ajustar mejor sus pronósticos. Esto no significa que tenga que “inventar” de acuerdo con lo que recibe como respuesta, sino que las cartas arrojan mensajes que muchas veces son ambiguos o abstractos, y deben ser ajustados a través de un mejor conocimiento de la realidad de cada persona. El diálogo es primordial; sin embargo, muchas personas (sobre todo, las más desconfiadas), creen que no deben dar ningún indicio que facilite la tarea del lector. Esto es un grave error que no hace más que dificultar la lectura. Quien se acerca a una tirada de cartas para tratar de “descubrir el truco” o refutar el método de adivinación, estará desaprovechando una gran oportunidad de mejorar su vida.
Ante una persona que consulta con respeto y verdadera fe, será todo mucho más fácil. Nunca se debe tomar en sorna ninguna consulta, ni menospreciar los problemas que se plantean. Cada uno es dueño de una vida diferente, recibió una educación distinta y experimenta realidades que pueden parecerse en muy poco a las de otras personas. El respeto por las diferencias es un punto muy importante para alcanzar el éxito en la tirada.
Puede suceder, sin embargo, que consulten personas cuyas palabras no coincidan con lo que las cartas dicen. Por lo general, se trata de seres inseguros, que esconden alguna mentira. A este tipo de personas se las suele reconocer por su tendencia a explicar demasiado cada aspecto de su vida, ya sea que aparece o no en la lectura; lo que buscan suele ser demostrar su “inocencia”, o que lo que les está sucediendo no tiene que ver con ellos, sino que es producto de un destino trágico. Pues bien, en estos casos lo mejor es confiar en las cartas más que en los dichos y, sobre todas las cosas, ayudar a estas personas a retomar la buena senda.

Volver a Cartas españolas

Peligros de conocer el futuro

Es importante dejar en claro ciertos aspectos con respecto a la lectura del destino. La tarea de quien tira las cartas no es sembrar el pánico, ni erigirse en un semidios. A menudo, muchas personas que leen el futuro terminan por creer que tienen poderes mágicos o que son capaces de realizar milagros. Esta actitud no sólo termina por perjudicar la lectura en sí, imposibilitando una correcta interpretación, sino que además puede conducir a grandes trastornos de personalidad que rápidamente tienen consecuencias en la vida social, afectiva y laboral. La manera correcta de entender la adivinación por medio de la baraja española es con una profunda humildad, teniendo siempre en cuenta que el hombre es sólo un canal a través del cual las energías fluyen.
Las respuestas que se le brindan al consultante siempre deben ser positivas, La premisa básica de todo lector debe ser que el consultante se vaya a su casa con el corazón esperanzado, y no agobiado por los temores. Si hay malas noticias para decir, será mejor hacerlo recordando siempre que de ninguna manera representen una sentencia inmodificable. De hecho, el futuro no está escrito; la lectura de las cartas sólo avisa que, dadas las circunstancias que se producen en ese momento, existen altas probabilidades de que el resultado sea uno determinado. Pero todo puede cambiar si se modifican esas circunstancias. Por este motivo, es de mucha utilidad para el consultante que, además de escuchar su futuro, también reciba palabras de aliento y buenas ideas para encontrar soluciones a los problemas que lo agobian. Quien tira las cartas debe estar de su lado, siempre.

Volver a Cartas españolas

La tirada en las cartas españolas

Se conoce como “tirada” a la sesión de lectura de cartas, en la cual una persona “lee” lo que ellas dicen acerca del destino de quien consulta.
Si bien es posible que quien tira los naipes lo haga para sí mismo, se trata de una tarea más difícil, ya que los propios deseos, sentimientos o expectativas suelen entorpecer la lectura. De hecho, cuanto menos conocido sea el consultante, mayor exactitud tendrán los pronósticos.
Siempre que se realicen auto-consultas o lecturas para personas muy cercanas, es mejor contar con un tercero que obligue a quien tira las cartas a ser más realista en sus vaticinios.
El sitio elegido para la tirada puede ser decorado de cualquier forma, puede tener música suave, sahumerios o dibujos esotéricos; lo único verdaderamente importante es que haya una superficie plana (por ejemplo, una mesa) cubierta por un mantel blanco, y que sea un ambiente tranquilo, sin ruidos del exterior ni estímulos que provoquen distracciones.
Para comenzar la tirada, se procede de la siguiente forma:
1. Mezclar el mazo muchas veces. Esto “carga” a los naipes con la energía del lector. Cada vez que se inicie una nueva consulta, se procederá a mezclar el mazo en presencia del consultante siete veces como mínimo. La intuición será la que indique el momento exacto en que el mazo esté listo para ser utilizado.
2. Preguntar el nombre completo y la fecha de nacimiento del consultante y repetirlos mentalmente durante el proceso de mezcla. Si la consulta es por alguien que no se encuentra presente en ese momento, deben preguntarse esos datos previamente y luego mezclarse mientras se repiten. De este modo las cartas se preparan para referirse a esa persona.
3. Muchas personas invocan la ayuda de algún guía espiritual mientras mezclan el mazo. Santos, ángeles, seres ascendidos o cualquier espíritu en quien se confíe, pueden ser de mucha ayuda en este proceso.
4. Tras la mezcla, el mazo debe desplegarse sobre el mantel para comenzar la lectura.

Volver a Cartas españolas

La lectura de las cartas españolas

Todos conocemos uno o más juegos de cartas con baraja española. Sin embargo, muy poca gente conoce la utilidad que tienen como sistema de adivinación. Por ese motivo, es preciso tener en cuenta ciertos aspectos básicos antes de comenzar.
En primer lugar, es importante comprender que el mazo de cartas destinado a la adivinación debe ser tocado sólo por la persona que realizará la lectura. Nadie más debe tocarlo y, por supuesto, no puede ser utilizado en juegos de mesa. Esto cargaría al mazo de energías distintas (muchas de ellas, negativas) que rápidamente imposibilitarían su uso como oráculo. Lo mejor es, además, conseguir cartas de buena calidad, con dibujos claros y confeccionadas en un buen cartón. Cuanto mejor sea el mazo de cartas en este aspecto, mayor será la solemnidad con la cual encararemos su consulta y más tiempo podremos disfrutar de su uso.
En segundo lugar, resulta muy importante envolver el mazo en un pañuelo de seda de cualquier color, preferentemente uno que sea especial para quien realizará la lectura. A su vez, este conjunto deberá conservarse dentro de una caja de madera. El cuidado de las cartas es uno de los puntos más importantes; un mazo mal cuidado, será un mazo que rápidamente perderá su energía.
Las cartas deben consultarse siempre y cuando quien las lea se encuentre en un estado óptimo. Esto significa que debe estar sereno, descansado y de buen ánimo. Una persona nerviosa, cansada, deprimida, preocupada o apresurada, no podrá realizar una lectura correcta. Es muy útil tener a mano siempre un vaso con agua que absorberá las tensiones y las energías nocivas, particularmente debido a que las personas que realizan la consulta suelen llegar con problemas graves que “cargan” el aire de tensiones. Si se deja un vaso con agua en la mesa en donde se realizará la lectura, será posible ver que, ante la visita de algunas personas muy afligidas o preocupadas, el agua comience a llenarse de burbujas. Este es un claro indicador de la presencia de energías negativas. Lo mejor es cambiar el agua regularmente, para que no pierda su capacidad de absorción.

Volver a Cartas españolas

Leer las cartas, un aprendizaje integral

Puede tardarse varios meses en memorizar el significado de todas las cartas, el sistema de cada tirada o las relaciones que se establecen entre unas y otras. Es un aprendizaje que paulatinamente se irá adquiriendo, pero que no asegura una buena lectura.
Tirar las cartas es mucho más que disponerlas sobre una mesa, elegir alguna y luego repetir el significado que está escrito en un libro. Para que la tirada sea realmente efectiva y útil para el consultante, será necesario tener en cuenta otros conocimientos que, al ser utilizados de manera integrada, conducirán a lecturas mucho más completas y beneficiosas.
Es mucho lo que hay que aprender y se puede abrevar de distintas fuentes: libros de autoayuda, religión, psicología, metafísica, salud, filosofía, astrología y cualquier otra rama del conocimiento que esté vinculada con la interioridad de los seres humanos. Todo servirá para incorporar nuevos saberes que brinden, a un mismo tiempo, más herramientas para llevar a cabo una lectura correcta y para proponer soluciones a los problemas que aparecen.
Además, nunca debe dejarse de lado el crecimiento espiritual. Alimentar el alma, entablar contacto con la naturaleza, meditar, practicar Yoga, rezar, alimentarse de una manera más sana, son todas formas de abrir los canales de percepción y fundirse en la totalidad del Universo. Cuanto mayor sea el acercamiento hacia un estilo de vida en sintonía con el desarrollo espiritual, más fácil será leer las cartas, brindar una guía y comprender a los demás.
Por último, a todo el aprendizaje teórico debe sumársele siempre la experiencia personal. Haber atravesado una crisis enseña a aconsejar sobre la mejor manera de avanzar en un caso así; haber sufrido una decepción amorosa ayuda a entender cómo se siente quien se acerca a intentar hallar a su amor perdido.
Estudiar, crecer, vivir, creer, son algunas de las palabras que deben guiar a quien tira las cartas en su recorrido por un mundo lleno de gratificaciones, donde ayudar al prójimo es el mejor de los premios que se pueden recibir.

Cómo saber si el consultante miente

Una de las premisas para realizar una correcta lectura es que el consultante diga la verdad. Es importante conocer la mayor cantidad de detalles para poder interpretar apropiadamente los mensajes de las cartas. Sin embargo, muchas personas prefieren ocultar información. En algunos casos lo hacen para tratar de dejar en evidencia a quien lee las cartas; creen que, si les dan poca información, todo aquello que salga en las cartas y sea correcto será un acierto, mientras que los datos incorrectos serán una prueba de que la tirada de baraja española es una habladuría.
Nada puede ser más erróneo que esta actitud. Las cartas tienen un significado universal, de manera que si el consultante no aporta información sobre su vida, es claro que los vaticinios no serán exactos, e incluso pueden parecer equivocados.
De manera que es indispensable conocer aspectos de la vida del consultante o, cuanto menos, aprender a reconocer en qué momentos está diciendo la verdad, y cuándo miente.
Es muy difícil reconocer verdades o mentiras escuchando las palabras de una persona. En cambio, resulta mucho más fácil atendiendo al lenguaje de su cuerpo. Durante la consulta, es importante observar los movimientos del cuerpo del consultante, los cambios en su rostro y la entonación de su voz. Esos datos ayudarán a saber si la información que brinda es verídica, y si está recibiendo la lectura de manera positiva.
Una de las primeras recomendaciones es no ubicar al consultante de frente, sino a un costado. Sentarse de manera enfrentada es una posición negativa, que tiende a la tensión y la rivalidad. Es mejor encontrar una ubicación que exprese el tipo de trabajo que se realiza con las cartas, es decir, un trabajo compartido, una tarea solidaria en donde dos personas se unen para ayudarse mutuamente.
Una vez sentado, son muchos los indicios que pueden “leerse” en el cuerpo, la postura y los gestos del consultante:
• Si la mesa es grande y la persona elige sentarse lejos, entonces es una señal de que no tiene interés en la consulta, que descree o tiene miedo.
• Si al sentarse el consultante cruza las piernas o los brazos, es señal de que tiene miedo y está a la defensiva. Su posición será más cerrada aún si también cruza los brazos.
• Si adquiere algunas de las posiciones cruzadas durante la consulta, significa que algo de lo que está escuchando le produce rechazo.
• Si, al hablar, el consultante gira cualquiera de las manos mostrando la palma, entonces está diciendo la verdad. Si, en cambio, sólo enseña las uñas y la parte superior de las manos, entonces no quiere que nadie se entere de sus secretos.
• Si el consultante deja las manos en los bolsillos, significa que no tiene deseos de que se conozcan sus secretos. Si tiene los puños cerrados, es señal de enojo, estar a la defensiva y prepararse para el ataque.
• Es frecuente que, luego de una mentira, las personas se rasquen alguna parte del cuerpo.
• Otras señales de la mentira son arreglarse el cabello, las cejas, o los bigotes, tocarse la cara o la nariz, y frotarse un ojo. También, no mirar a los ojos directamente.
• Si el consultante se acaricia la barbilla significa que está evaluando una situación; cuando deja de hacerlo, es porque ya ha tomado una decisión. Si se pasa la mano por la nuca es porque está recordando alguna situación dolorosa. Si apoya su cara en alguna de sus manos es porque está aburrido y descontento.
• Otro detalle importante de analizar es la dirección en que mira la persona luego de formularle una pregunta. Si antes de contestar mira hacia arriba y a la izquierda, es porque está recordando alguna imagen de su pasado. Si mira hacia arriba y a la derecha, está creando una imagen en su cerebro; es decir que puede estar inventando una respuesta. La mirada sincera se cruza con la de la otra persona varias veces, sin ser agresiva.
• Dos personas manifiestan inconscientemente un acuerdo cuando empiezan a copiarse los gestos. Si una se inclina hacia adelante y la otra hace lo mismo, en un lenguaje inconsciente ello significa que se están dando la razón mutuamente. Lo propio ocurre cuando ambos repiten iguales palabras durante la conversación.

Cómo decir las cosas

Una de las dudas que más suele generar la lectura de la baraja española es cómo decir las cosas al consultante. Es claro que no todas las personas prefieren saber de la misma forma lo que dicen las cartas. Hay gente que es frontal y directa, y de ese modo quiere conocer lo que las cartas tienen para decirle. Otros, en cambio, son más temerosos y pueden sugestionarse muy fácilmente. Si a una persona que tiende a sentir miedo se le dice que sufritá un accidente, es muy probable que esa idea no le permita vivir en paz durante largo tiempo. Incluso puede generar inconscientemente las condiciones necesarias para que ese accidente suceda. Por esa razón, es conveniente considerar la sensibilidad del consultante para saber cómo decirle aquello que aparece en las cartas. Ningún mensaje debe ser desalentador, sino todo lo contrario. Es imprescindible, además, recordarle siempre al consultante que todo lo que dicen las cartas puede ser modificado. Las tiradas no ven el futuro, simplemente analizan los hechos presentes que, de no ser modificados, tendrán el desenlace lógico.
Por otra parte, en el destino están escritas las situaciones, pero no las soluciones. Esto quiere decir que hay eventos que sí se van a producir pero la persona puede cambiar el resultado. Si las cartas anuncian la posibilidad de tener una pelea con algún amigo, el consultante podrá elegir otra manera de actuar para evitar que eso suceda. Del mismo modo, si las cartas anuncian el peligro de un despido laboral, será la ocasión propicia para mejorar el desempeño en el trabajo, o para comenzar la búsqueda de uno nuevo.
De nada servirá dar un pronóstico muy certero, si el consultante no puede hacer nada con él para mejorar su vida. Por ese motivo, antes que decir la verdad es mejor decir algo útil, algo que le permita a la persona mantener sus esperanzas, tener ganas de cambiar, incrementar su fuerza de voluntad para afrontar lo que sigue. Si existen dudas sobre algo que aparece en las cartas, antes de repetirlo al consultante será necesario pensar si ese dato servirá para que su vida sea un poco mejor, o si representará todo lo contrario.
Existen dos temas particularmente difíciles de explicar en una tirada: las enfermedades y la infidelidad.
Cuando aparece una enfermedad, es necesario tener mucho tacto antes de comunicarlo. Si se trata de una enfermedad grave, jamás deberá decirse. Lo mejor es insistir con que el consultante debe visitar al médico. También pueden darse algunos consejos que se encuentren dirigidos a mejorar la enfermedad, o a comenzar a resolver los problemas que plantea.
Quien tira las cartas nunca debe dar un diagnóstico, sino orientar sobre algunas zonas del organismo que requieren atención. Si se trata de una enfermedad muy grave, debe insistirse con la necesidad de la consulta médica.
Si aparece la infidelidad, la cautela es el mejor aliado. Lo primero será preguntar al consultante si alguna vez ya ha tenido ese tipo de problemas con su pareja. Si la respuesta es positiva, entonces es probable que las cartas estén indicando un engaño. En caso contrario, será necesario preguntar un poco más acerca de la naturaleza de la relación antes de continuar.
A menudo las cartas hablan de infidelidades cuando se refieren a amigos o parientes muy cercanos, pero no se refieren a un engaño amoroso sino a que esa persona está alejándose, o se encuentra distanciada momentáneamente. Por todas estas razones, así como por las consecuencias que tendría para la pareja alertar sobre una infidelidad no probada, es mejor ser muy cauto y no arriesgar una lectura azarosa. Hay dos características que acompañan a la infidelidad: la presencia de cartas que describen insatisfacción en la relación actual; y otras que señalan actividad sexual (4 de bastos, 9 de bastos, 9 de espadas) fuera de la pareja.

Relación con el consultante

Uno de los grandes conflictos que suele generarse entre quien realiza la tirada y su consultante es el tipo de relación que entablan. Muchos consultantes prefieren hablar lo menos posible, esperando que sean las cartas las que revelan el motivo de su visita. Otros, en cambio, cuentan gran parte de su vida y buscan en la lectura de las cartas un espacio de conversación y desahogo. Es probable, incluso, que se gesten amistades a partir de las lecturas.
Aunque las amistades no están prohibidas, es preciso establecer límites claros. Hay personas que no serán capaces de dar un solo paso sin consultar las cartas; otras pretenderán quedarse durante horas en la consulta, o llamarán a cualquier hora de la noche para pautar un encuentro. Es común que muchas personas generen una suerte de dependencia hacia las cartas, o hacia quien las tira; y que, incluso, deposite en esta persona sus esperanzas, como si fuera la última salvación.
De más está decir que nada bueno puede nacer de un vínculo de este tipo. De ninguna manera quien tira las cartas deberá sentirse como un salvador de su consultante, ni éste deberá desarrollar ese apego. Los límites deben ser claros, las cartas sólo deben consultarse en situaciones especiales o esporádicamente, y la vida del consultante debe poder continuar más allá de lo que digan o no las tiradas.
Por otro lado, es importante que el lector se mantenga fuera de los problemas de su consultante. Dejarse llevar por los problemas de cada nueva persona que se sienta ante el mazo de cartas, pronto llevará a quien las lee a la depresión. Cuanto más afuera pueda ubicarse el lector de los problemas de quienes lo consultan, más posibilidades tendrá de ayudarlo.
Las consultas deben tener un límite de tiempo. Si se extienden por más de una hora, la concentración ya no será la misma y es probable que comiencen a repetirse las mismas palabras. Además, es aconsejable acostumbrar a los consultantes a que no realicen consultas por fuera de la tirada establecida. Este tipo de actos no sólo atenían contra la privacidad de quien tira las cartas, sino que también vuelve obsesivo al consultante, e incluso puede agravar sus problemas. La metafísica tiene muy en claro que, al repetir varias veces los problemas, estos se vuelven más tangibles, crecen y se multiplican.
La actitud correcta para relacionarse con quien se acerca a la consulta debe ser de simpatía y optimismo. Nunca deben juzgarse las palabras del consultante: aun con sus errores, cada persona hace lo que le resulta más apropiado con su vida, y de nada le servirá que lo juzgue, se lo reprima o se lo condene. Todo lo que le sucede a las personas tiene una causa y un motivo final, que a veces puede ser llevarlo a un nivel más en su desarrollo espiritual. De manera que será importante acompañar sus procesos, sus experiencias y destinos sin interferir en ellos, sino orientando el camino para que todo resulte de la mejor manera posible.
Por último, es preferible evitar las lecturas si el estado de ánimo no es el mejor, o en momentos de crisis emocionales o enfermedades. Quien tira las cartas debe estar en perfecto estado de salud y con su conciencia tranquila. Sólo así podrá ayudar verdaderamente a los demás.