Características de los los tránsitos de Plutón

En la carta astral, Plutón se ha utilizado para indicar las motivaciones o los impulsos inconscientes de toda una generación, así como la forma en la que estos impulsos pueden llegar a afectar a las personas nacidas durante un cierto período de tiempo. También se ha utilizado para comprobar cuánta necesidad puede tener una persona de manipular o de controlar las experiencias de la vida o sus relaciones con la gente.

La causa encubierta para intentar controlar estos deseos es la de una necesidad de sentirse «a salvo». Las personas que experimentan una gran necesidad de controlar a los demás, así como aquellas que llevan un estilo de vida caracterizado por la manipulación, normalmente suelen ser personas a las que educaron en la necesidad de crearse un entorno en el que pudieran sentirse a salvo.

A veces, estas ideas se hallan estrechamente vinculadas a las imágenes creadas en el inconsciente colectivo, tal y como describía Jung. Básicamente, esta teoría rejuvenece las imágenes psíquicas o míticas de las distintas sociedades que forman nuestros diversos pasados.

Puesto que, en la actualidad, las sociedades contemporáneas distan mucho de aceptar imágenes universales, algunas personas experimentan una gran necesidad de establecer controles o prohibiciones en su entono exterior con el fin de tener alguna opinión con respecto a lo que está sucediendo a un nivel mítico y oculto.

Con frecuencia tendemos a reprimir nuestros sueños. El simbolismo religioso contemporáneo tiene muy pocas salidas; nuestro simbolismo filosófico, mítico o religioso se halla cubierto por una perspectiva realmente pragmática.

Nosotros, como especie, casi nos hemos olvidado de que somos una especie. Tras muchos años de olvido, y con la ayuda de la obra de Jung, muchas de las personas dedicadas a la psicología o a las religiones comparadas están volviendo a despertar el interés en temas tales como los sueños, la intuición o el mundo del alma.

Por una parte, racionalmente, todos comprendemos que no podemos poseer ningún control sobre el futuro y, no obstante, seguimos procurando controlar nuestro futuro asegurando nuestros vínculos e intentando sentirnos a salvo siempre que nos entregamos a una nueva relación.

Qué ironía; lo sabemos y, sin embargo, no nos lo creemos. Esto me recuerda a aquellas personas que calumnian a la astrología, pero que no dudan en acudir a un astrólogo en cuanto tienen el más mínimo problema. Todos necesitamos seguir adelante pero, sin embargo, no parecemos demasiado dispuestos a renunciar a nuestro pasado.

Los tránsitos de Plutón nos ayudan precisamente a hacer esto. Nos ayudan, o más bien nos fuerzan, a abandonar lo que ya no necesitamos. Parece ser que los planetas recién descubiertos (Urano, Neptuno y Plutón) nos ayudan a desarrollar una conciencia mucho más universal.

Es como si estos planetas hubieran esperado a que el mundo se volviera más complicado para ser descubiertos. Los astrólogos con tendencias espirituales afirman que estamos entrando en la era de Acuario, que estamos desarrollando una mayor comprensión y una conciencia más elevada que aquellos que nos precedieron.

De ser así, entonces es como si los planetas generacionales nos proporcionaran la energía y el impulso necesarios para ayudarnos a aumentar nuestra conciencia para poder convivir con distintas clases de gente y de situaciones en un planeta que se está quedando cada vez más y más pequeño, a causa del cambio provocado por la tecnología moderna. Hace muchas generaciones, era posible vivir y morir en una pequeña ciudad sin haber llegado a entrar en contacto con un universo más amplio.

En la actualidad, este aislamiento ha dejado de ser posible y, si podéis leer un periódico o disponéis de un aparato de televisión, de repente tomaréis conciencia de la cantidad de situaciones y de personas con las que probablemente jamás entraréis en contacto.

Esto requiere una gran dosis de tolerancia, puesto que debemos enfrentarnos a personas cuya cultura y hábitos de vida son muy diferentes a los nuestros. La separación de las culturas es cada vez menor y se va acercando el momento en el que todos hablaremos un mismo idioma. El tránsito de los planetas exteriores, aunque de forma distinta, nos empuja a cada uno de nosotros a mostrarnos más abiertos al cambio.

¡Estos cambios no significan que el mundo vaya a volverse más amistoso ni más maduro en los próximos veinte años! Pero, a medida que aprendemos a superar nuestras necesidades de control y a confiar en nuestra intuición, también nos vamos dando cuenta de que cada vez es menos necesario que levantemos unas barreras que, aparentemente, sirven para protegernos.

Si no queremos extinguirnos como los dinosaurios, tenemos que aprender a cambiar con el mundo y aquellos que no puedan, o no quieran hacerlo, se convertirán en auténticas reliquias. Plutón nos invita a cambiar, a olvidar el pasado y a aceptar la transformación que se nos brinda. Es posible que este cambio no sea universal, pero ciertamente podrá ser muy significativo.

Plutón en tránsito