El Tetrabíblos de Ptolomeo

Todo estaba listo para que una sola mente pudiese sintetizar el conjunto de los conocimientos astrológicos griegos. Este fue el trabajo de Claudio Ptolomeo, autor célebre del Alma­gesto, que fue la referencia astronómica hasta la Edad Media. Autor también de una Geografta cuya autoridad tuvo prolongada vigencia. En 140 d.C., Ptolomeo reúne los conocimientos astrológicos en su Tetrabíblos (obra que contiene 4 libros) que pasa a ser la “biblia” de los astrólogos.
En su libro primero distingue astronomía y astrología, precisando que la segunda “no alcanza la misma certeza” que la primera. La considera menos “segura” y menos “perfecta”. Sin embargo, para él, “una cierta virtud del cielo se expande sobre todas las cosas que ro­dean la Tierra”. Ptolomeo describe la influencia del Sol, de la Luna, de los planetas, y afirma que se puede “juzgar los humores y temperamentos de los hombres a través de la cualidad del cielo”, sin dejar de reconocer la importancia de la “cualidad de la semilla” y la in­fluencia de los “alimentos y las costumbres”. Tal es el avanzado tono de un sabio esclarecido que toma distan­cia respecto de una práctica secular que desea estudiar.
La previsión astrológica está justificada porque “afirma el espíritu. de suerte que la espera de las cosas futuras transcurre como si éstas se hallasen ya presen­tes, preparación que nos permite recibirlas con serenidad”, al tiempo que añade: “No se debe entender que todas las cosas les suceden a los hombres por una causa celeste”.
El libro expone toda la práctica conocida: papel de los planetas, sus características benéficas o maléficas, distinción entre planeta “oriental”, que precede al curso del Sol, u “occidental”, que lo sucede; signos del zodíaco, dominios, análisis detallado del ciclo diurno-nocturno y de los ángulos.
Las estaciones (de los países conocidos de la lati­tud norte) se describen dentro del contexto del ciclo anual. En síntesis, la “Doctrina”, dice el autor, queda “condensada como un cuadro”.
En el libro segundo, Ptolomeo compone una geografía astrológica completa para su época. Por supuesto, nuestros conocimientos modernos han hecho de él un libro anticuado y divertido. Para el autor, la Tierra habitada forma una vasta superficie geométrica re­partida en 4 triángulos rectángulos o “cuadrantes”, que reciben cada uno de ellos el nombre de punto cardinal. Ptolomeo utiliza subdivisiones para obtener zonas astrológicas relacionadas con los signos del zodíaco y con los planetas dominantes, de los que deduce las características “raciales” de los pueblos. No podemos resistir la tentación de citar algunos fragmentos del texto que testimonian el esfuerzo de globalización del autor:
“Los países que en el primer cuadrante de Europa están situados en la puesta solsticial poseen la naturaleza de la Triplicidad Aries-Leo-Sagitario, Y están gobernados por Júpiter y Marte occidentales. Estos países son Bre­taña, Belga, Germania, Italia, Galia, España … “, “Los habitantes están prestos a servir, son amantes de la li­bertad, aficionados a las armas y a la guerra, pacientes en el trabajo … “, “Bretaña, Belga y Germania tienen más afinidades con la naturaleza de Aries y de Marte, y por ello los hombres de esos países son con frecuencia crueles y sanguinarios”, “Italia, Sicilia … tienen más re­lacíón con Leo y el Sol, y por eso sus hombres son am­biciosos de grandeza, bienhechores y magnánimos”. Grecia es claramente situada en la obra: “Los demás lu­gares que restan de este cuadrante se orientan hacia el punto medio de toda la tierra: Tracia, Macedonia, Iliria, Grecia, Creta … “, “Adoptan la Triplicidad que domina en la salida de invierno: Tauro- Virgo-Capricornio, con las dominantes Venus, Saturno y Mercurio. Por este he­cho, los hombres son más iguales y moderados, deseo­sos de mandar, generosos, independientes, amantes de la música y de la Ciencia, prendados de la libertad, y hacen leyes para sí mismos … “, “En el segundo cua­drante que mira al Sudeste, encontramos Asia Mayor, India, Media, Persía, Babilonia, Mesopotamia, Asi­ria. .. bajo la Triplicidad Tauro- Virgo-Capricornio, go­bernados por Saturno y Venus en posición oriental. .. Estas naciones son cálidas en temperatura y están suje­tas al amor y al libertinaje, son aficionadas a la danza, amantes de los ornamentos. Virgo y Mercurio .gobiernan Babilonia, Mesopotamia y Asiria: aquí los hom­bres descuellan en el conocimiento de la matemática y en la observación de los movimientos de los cielos … pero India … (está) sujeta a Capricornio y Saturno, por eso sus habitantes son feos, sucios y brutales … “. El último cuadrante es Libia “bajo la Triplicidad del Can­grejo (Cáncer), Escorpio y Piscis … lo que hace que en estas regiones … los hombres sean muy calientes y ten­gan mucha necesidad de mujeres … “, y continúa de la misma forma. Aun cuando no despierte un interés as­trológico moderno (el libro 2 ha sido olvidado por los astrólogos), el texto permite conocer las impresiones de un sabio griego respecto de sus contemporáneos.
El libro tercero trata de las “causas particulares” del individuo y de las predicciones genetlíacas realizables. Se reafirma claramente la importancia de la posición del horizonte natal, con la prudente reserva de que “sólo el astrolabio puede enseñar el minuto de nacimien­to”, siendo los otros instrumentos “a menudo engañosos”. Ptolomeo plantea el problema de la acción del Cielo sobre la concepción y formula una idea suma­mente audaz puesto que deberá esperar a nuestra época para verse especialmente recogida: “Una vez que el fruto (embrión) está perfecto -escribe-, la naturaleza lo mue­ve a fin de que salga del vientre (de la madre) en una determinada posición del cielo que responda a la cons­titución primigenia en que se hallaba en el tiempo de la concepción”. Se presiente aquí, magistralmente, el problema de la herencia y del determinismo astral.
Se menciona en este libro la utilización de “parte de la fortuna” o “número de grados que van del Sol a la Luna a partir del ascendente”, de las “direcciones pri­marias y secundarias” así como de las revoluciones solares como métodos de previsión. Las concepciones griegas clásicas debidas a Empédocles, Aristóteles e Hipócrates se recogen para lograr un análisis del “temperamento y la constitución física”. También las enfermedades son tratadas desde un punto de vista astrológico: aparecen cuando los “maléficos … están al Occidente del Sol y al Oriente .de la Luna”. En cuanto al carácter, “cualidades del alma”, Ptolomeo le consagra una parte importante de su texto, prefiguran­do los análisis psicológicos modernos.
El libro cuarto, por último, trata de diferentes pun­tos complementarios, como riqueza, profesión, matrimonio, hijos, viajes, etc. Cabe hacer mención, entre ellos, a la primera teoría de las edades. Según el autor, “en todos los hombres hay una natural conjetura universal, la cual comienza por la primera edad y por la órbita que nos es más vecina (esto es, la de la Luna) y acaba en la postrera edad y en la órbita más alta, es decir, la de Saturno”.

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