Fuerza y debilidad de los planetas

La fuerza o debilidad de un planeta depende del signo, de su situación en las casas, de sus aspectos y movimiento. Un planeta que está situado en el signo que rige se halla dignificado, Mercurio en Géminis, por ejemplo, o Venus en Libra. Cuando un planeta se halla en exaltación, su empuje y sus cualidades esenciales se expresan de la forma más armoniosa. Un ejemplo sería el Sol en Aries o la Luna en Tauro.

Los planetas en exaltación tienen asignados unos grados específicos y se considera que actúan de forma más plena si están situados en estos grados. Un planeta está situado en su signo de detrimento cuando ocupa el signo opuesto al de su regencia.

Un ejemplo es Mercurio en Sagitario; Mercurio está en detrimento aquí porque rige el signo de Géminis y Sagi­tario es el opuesto. Cuando está en detrimento, la energía del planeta está en desventaja. Cuando un planeta está en el signo opuesto al de su exaltación, se dice que está en caída. La Luna en Escorpio está en caída porque la Luna está exaltada en Tauro. Su energía se halla algo disminuida.

La recepción mutua sucede cuando dos planetas se hallan situados en el signo de dignidad el uno del otro. Por ejemplo, el Sol y la Luna estarán en recepción mutua si el Sol está en Cáncer o en Tauro y la Luna está en Leo o Aries. Esto es así porque el Sol rige a Leo y está exaltado en Aries y la Luna rige a Cáncer y se halla exaltada en Tauro.
Cuando un planeta está situado en su casa natural de la carta (Mercurio en la tercera casa, por ejemplo), se halla accidentalmente dignificado y fortalecido.

Uno de los planetas más importantes de cualquier carta es el que rige el ascendente. Este planeta suele, aunque no siempre, ser considerado el regente de la carta. Si el signo de Libra está ascendiendo, por ejemplo, esto significa que Venus es el regente de la carta ya que Venus rige a Libra.

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