Los tránsitos Saturno Neptuno

Éste es un tránsito muy duro de experimentar. Neptuno simboliza aquello que soñamos con respecto a nuestra propia existencia. Simboliza en qué soñamos convertirnos, nuestra visión de una carrera perfecta, de una vida perfecta, etc. Su principal característica con respecto a la fama es la de una cierta nebulosidad. Representa nuestro mundo de fantasías, nuestros más profundos anhelos y esperanzas. Cuando, por tránsito, Saturno forma una conjunción, una cuadratura o una oposición con Neptuno, tiene lugar una cristalización de nuestros sueños. ¿Esto es todo lo que hay? sería una descripción sumamente adecuada para aquello que está teniendo lugar en nuestro interior. Cuando este tránsito afecta a una persona joven, los objetivos y los impulsos dirigidos hacia la profesión pueden llegar a debilitarse bastante. Si estáis en la facultad, probablemente decidáis cambiar de carrera o quizás tengáis algunas dudas con respecto a su elección.
Si este tránsito tiene lugar hacia la mitad de vuestra existencia, en la vida cotidiana, no tendréis más remedio que combinar los típicos problemas de la crisis de los cuarenta con una terrible pérdida de esperanza. Aquellas personas que, durante años, han estado trabajando en una industria, finalmente llegan a la cumbre y se dan cuenta realmente de lo que hay allí.
Saturno les quita la venda de los ojos y la realidad aparece ante ellos. Normalmente, esta realidad suele ser bastante decepcionante. Esta persona vuelve la vista atrás y se da cuenta de que han sido todos estos últimos años de lucha los que la han llevado hasta allí, y esta coyuntura no le parece en absoluto interesante ni satisfactoria. Algunas personas abandonan su profesión e inician otra nueva, pero esto no es realmente necesario. Aquí, la palabra clave es «perspectiva»; necesitamos desarrollar una nueva perspectiva. La vicepresidencia no es la «panacea» que parecía ser. ¿Y si no lo es, entonces, qué es? ¿Cuáles son vuestras esperanzas y objetivos? ¿Cuáles son vuestros sueños? ¿Acaso no ha llegado el momento de que cambien? ¿Acaso, ahora, no sabéis algo más? ¿Podéis desarrollar un nuevo punto de vista, un nuevo interés, o una nueva perspectiva?
Una vez hemos llegado «allí», dondequiera que esté ese «allí», siempre nos sentimos defraudados. Al principio de tener nuestro «sueño», éramos mucho más jóvenes y no sabíamos tantas cosas como ahora. Con frecuencia nos olvidamos de que hemos crecido para ver la vida de diferente manera. Este tránsito afecta a las personas mayores de una forma distinta que a las más jóvenes, dado que las personas de más edad saben más que los jóvenes. Cuando estábamos en el colegio, eran nuestros compañeros de clase quienes se comían el mundo. Cuando, por tránsito, Saturno se encuentra con Neptuno a nuestros cuarenta o cincuenta años, estamos allí y nos damos cuenta de que el mundo no ha cambiado tanto como nos hubiésemos imaginado que iba a cambiar. Ésta puede ser una época durante la cual una persona «madura» podrá empezar a aceptar alguna de las filosofías espirituales puesto que, normalmente, se dan cuenta de que el mundo no cambia; la Madre Naturaleza y la ley universal siempre son fieles, mientras que las personas suelen ser decepcionantes.
El Neptuno natal es nebuloso y pensamos que cuando lleguemos allí dejaremos de sufrir o de sentirnos decepcionados y estamos convencidos de que nuestra lucha habrá merecido la pena. Saturno obliga a la nebulosidad de Neptuno a cristalizarse. El efímero sueño que perseguíamos, de repente tiene un nombre. Y seguimos sufriendo y sintiéndonos decepcionados.
Los sextiles o trígonos Saturno-Neptuno no provocan este tipo de reacción. Ambos aspectos reforzarán otras de las energías que se manifiesten en la carta astral. Estos tránsitos pueden ser utilizados para ayudar a cristalizar (Saturno) los objetivos (Neptuno), siempre y cuando el resto de los tránsitos así lo confirmen.

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