Los tránsitos Urano Luna

Cualquier falta de flexibilidad con respecto a nuestras reacciones emocionales ocupará un lugar destacado durante este tránsito, que suele durar unos dos años. Aprendemos nuevas formas de expresar nuestras emociones y podremos llegar a sorprendernos bastante de lo diferentes que nos sentimos. Por mucho que nos pese y, ante nuestra propia sorpresa, quizás no seamos capaces de controlar nuestras respuestas o reacciones emocionales. Durante aquellas situaciones en las que, en un pasado, éramos totalmente capaces de conservar nuestra «sangre fría», ahora nos damos cuenta del enorme esfuerzo que tenemos que hacer para poder controlarnos, mientras que las lágrimas, la rabia o los sentimientos de entusiasmo pueden llegar a dominarnos. Probablemente, tenderemos a relacionarnos con los demás con excesiva rapidez o a presionarnos innecesariamente sobre el amor y, lo más seguro, es que ya no logremos dirigir nuestras vidas emocionales tal y como hiciéramos en el pasado. Podemos mostrarnos excesivamente bruscos y violentos o demasiado emotivos. Cuando Urano forma una conjunción, una cuadratura o una oposición con nuestra Luna natal, los demás pueden tener ciertas dificultades a la hora de catalogarnos. Tenderemos a actuar de una forma bastante rara ante todas aquellas personas que creen conocernos muy bien.
Los asuntos amorosos que puedan parecemos extraños, deben ser considerados con precaución, puesto que no conocemos sus consecuencias. Obviamente, esta faceta del tránsito adquiere una mayor importancia en las grandes ciudades, puesto que en los pueblos pequeños tendemos a mostrarnos mucho más precavidos ante los extraños, por muy «atractivos» que puedan parecemos. Resultará aconsejable que investiguemos el pasado de nuestro nuevo amor, puesto que es posible que éste no se corresponda con la imagen que pretende darnos.
La persona que aparecerá en vuestro camino podrá enseñaros algo muy importante o aportar grandes cambios a vuestra vida pero, probablemente, la relación no dure para siempre, ya que lo más normal es que termine tan bruscamente como ha empezado.
Este tránsito conlleva una gran cantidad de tensión física. Durante este período, el cuerpo podrá llegar a sufrir todo tipo de espasmos. Los músculos tenderán a contraerse y seréis bastante propensos a sufrir «tics» en los ojos, así como temblores en vuestro labio superior. No seréis capaces de mantener vuestra atención durante mucho tiempo y enseguida os cansaréis de la gente.
La clave para poder evolucionar durante este período es aprender a ampliar vuestros horizontes emocionales. Aprender a aceptar vuestra propia espontaneidad es mucho mejor que renunciar a ella o que mostraros inseguros a causa del temor ante los cambios que están teniendo lugar en vuestro interior. Las respuestas emocionales que aprendisteis durante vuestra infancia deben ser sustituidas por una actitud mucho más abierta. El cambio vendrá señalado por el signo en el que se encuentre vuestra Luna.

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