Los tránsitos Urano Venus

Venus representa nuestra capacidad para poder apreciar el sentirnos amados. Refleja la forma en que deseamos ser amados, así como cuál es nuestro concepto intelectual o mental con respecto al amor, o cuál es nuestra capacidad a la hora de dar y de compartir el amor con nuestros seres queridos. Cuando Urano forma una conjunción, una cuadratura o una oposición con nuestra Venus natal, la faceta amorosa de nuestra personalidad tenderá a liberarse y a superar toda una serie de ideas o estructuras establecidas de antemano. Podremos mostrarnos excesivamente ansiosos por empezar algo nuevo porque desearemos llevar a la práctica nuestras nuevas ideas y disfrutar de nuestra nueva libertad y de nuestra ansiada liberación.
Mucha gente se enamora de algún apuesto extranjero o, como mínimo, sueña con él. Otros dejan su casa y abandonan a sus familias para llevar a cabo las dinámicas ideas que se les acaban de ocurrir. Sin embargo, este tránsito refleja una libertad interior recién adquirida, un cambio de conciencia o de actitud que se desarrolla en lo más profundo de la persona. Estas características y estos cambios no tienen porqué ser compartidos por la maravillosa pareja que quizás hayáis tenido la suerte de encontrar. Si este nuevo amor os incita a dejar el trabajo, a abandonar vuestro hogar o vuestras responsabilidades y se trata de algo real, de alguien que verdaderamente significa algo para vosotros, podrá esperar hasta que se termine el ciclo. Una vez finalizado este tránsito, si todavía seguís encontrando atractiva a vuestra pareja, podréis adquirir nuevos compromisos y realizar grandes cambios en vuestro estilo de vida. El amor surgido durante este tránsito a menudo suele ser un sentimiento del momento. Puede llegar a convertirse en una experiencia muy válida e importante, pero no siempre duradera.
En algunas ocasiones, durante los aspectos inarmónicos de este tránsito, las mujeres tienden a ponerse en situaciones muy comprometidas. Se enamoran del típico hombre apuesto y zalamero y no se molestan en verificar sus credenciales ni en investigar su pasado, encontrándose por ello en una posición realmente desventajosa. Una de mis dientas se casó tras un breve noviazgo de apenas tres días para terminar en un burdel. El hombre con el que se había casado era proxeneta. Le costó más de tres meses poder escapar de él y tuvo que seguir una terapia durante muchos años para poder superar el efecto psicológico que éste había causado en su aspecto emocional.
No todas las relaciones formadas durante este tránsito tienen porqué ser tan terribles, pero recomiendo a las mujeres en general que, antes de comprometerse, investiguen a fondo al maravilloso hombre que acaban de conocer. Ante todo, un noviazgo demasiado corto podría sugerir que el hombre está ejerciendo una presión innecesaria. ¿Quiere conocer a vuestros padres? ¿Por qué no? ¿Tiene trabajo? ¿Lo habéis telefoneado alguna vez a la oficina? ¿Os ha dado el número de una extensión telefónica? ¿Por qué no llamáis a la centralita y preguntáis por él directamente? Si él es la única persona que atiende una extensión telefónica, puede utilizar un nombre falso. ¿Aparece la compañía para la que trabaja en la guía telefónica? ¿La telefonista que contesta al teléfono lo hace pronunciando el nombre de la empresa? ¿Por qué no? ¿Tiene teléfono en casa? ¿Tenéis su número? ¿Aparece su número en la guía? ¿Coincide su dirección con el número de teléfono?
El tiempo pone a prueba el amor. El verdadero amor puede superar la prueba, las estafas no. Si el amor no está aquí, porqué no hacer caso de la letra de la canción: si no estáis con la persona que amáis, entonces, amad a la persona con la que estáis. La mayoría de las mujeres que resultan víctimas de estos enamoramientos fugaces suelen estar pasando por un período de exaltación porque la energía de Urano despierta en ellas los deseos característicos de Venus. Los hombres que reciben halagos de la típica mujer seductora experimentan exactamente lo mismo. En ambos casos, siempre prevalece una sensación de apremio y de excitación.
Este tránsito afecta tanto a los hombres como a las mujeres a una edad o en un momento de sus vidas durante el cual la desesperación parece haber alcanzado su punto culminante; una mujer que nunca ha estado casada y quiere irse de casa, una extraña en una ciudad nueva, etc. El hombre que no es feliz en su matrimonio o se siente estafado por la vida en algún sentido; el hombre que no esperaba que su matrimonio fuera a convertirse en lo que se ha convertido, o el hombre que no se siente realizado con su trabajo, todos ellos pueden convertirse en víctimas del amor que pueda surgir durante este tránsito.
Cuando un hombre se enamora durante un tránsito Urano-Venus, normalmente suele hacerlo de un tipo de mujer sensual, maravillosa y seductora. Representa todas aquellas características de las cuales carece su mujer. Puede poseer una pobre imagen de sí mismo. Puede seguir buscando al hada de sus sueños, sin enfrentarse a la realidad que implica tener que relacionarse con alguien durante los siete días de la semana. Puede sentirse obligado a realizar un trabajo que no le satisface y el hecho de enamorarse le aporta un nuevo y excitante aliciente. Su concepto sobre el amor está cambiando y resultará muy difícil intentar convencerle de que este cambio no se debe en su totalidad a este nuevo amor. Probablemente debió de conocer a esta mujer cuando estaba en pleno proceso de cambio, pero le resulta mucho más sencillo atribuirle este cambio a ella que a otros factores menos aparentes. Este nuevo amor puede llegar a marcarle mucho más de lo que pueda implicar la relación en sí misma.
La mujer predispuesta a sufrir este tipo de enamoramientos puede estar atravesando una época durante la cual posea una pobre imagen de sí misma. El cuento de la Cenicienta, por ejemplo, en el que el valiente príncipe salva a la joven de un negro destino, es un concepto realmente excitante. Dejarse agasajar y que le digan que es atractiva y seductora hacen que se sienta importante. Puede ser una experiencia tan estimulante y durante la cual esté tan ocupada intentando seguir sintiéndose así de bien, que nunca se fije en el chico.
Bajo un punto de vista algo más serio, podemos decir que durante este tránsito nuestro concepto del amor está cambiando. Empezamos a formarnos una idea del amor cuando somos niños y vamos desarrollando este concepto a través de nuestra relación con nuestros padres, así como a través de la relación que mantienen entre ambos. Durante este tránsito, este concepto cambia y tanto puede madurar como variar totalmente. Cualquier aspecto natal recibido por Venus puede potenciar el tránsito y profundizar sobre algún punto en concreto.
No todos los astrólogos están de acuerdo con esta idea, pero yo creo que Venus refleja el efecto psicológico ejercido por la madre en el hijo mientras éste intenta desarrollar su propia capacidad para amar. Si este hijo recibe una fuerte influencia negativa por parte de la madre (lo cual estará indicado por los aspectos inarmónicos recibidos por la Venus natal), este tránsito también puede simbolizar la oportunidad de liberarse del ejemplo recibido de la madre.

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