Muchas palabras

La distancia que existe entre lo que siente y lo que dice un Piscis es infinita, ya que su naturaleza es poética, artística, indefinida.
La palabra le resulta siempre insuficiente y, a veces, lo que se interpreta como una mentira, es simplemente una incapacidad para expresar ideas o sentimientos muy sutiles y complejos.
Supongamos una muchacha que le exige a su novio Piscis que se comprometa con ella seriamente y que le pregunta si él la ama.
Tal vez el Pez le responda que sí, pero no le confiese que ama a otras mujeres tanto como a ella…O le prometa casarse, convencido en ese momento que sería capaz de cumplir lo que tiempo después nunca concretará. Esa muchacha no dudará jamás en afirmar que su novio es un farsante, pese a que él haya actuado de buena fe, sin pretender en absoluto engañarla.
Con los años el Pez suele temerle tanto a sus palabras, que por miedo a herir con ellas comienza a guardar silencio y a vivir sus mundos mágicos internos, sin hacer partícipes a otros.
El contacto directo con el inconsciente, además, lo lleva a tener premoniciones, intuiciones, fantasías y sueños de los más variados.
Y si la realidad le resulta demasiado difícil de afrontar, huye a refugiarse en rosadas ensoñaciones y se aleja del mundo cotidiano.
Esta desconexión conlleva el peligro de aislamiento o el de querer evadirse a través del alcohol o las drogas, de la dolorosa realidad.
Otras veces teme perderse en sus sueños y entonces se fuerza hasta asemejarse a su signo opuesto: Virgo. De allí que tantas veces veamos a piscianos excesivamente detallistas, organizados, ordenados y, lo más extraño, hiperactivos.

Volver a Piscis ¿El signo más mentiroso del Zodíaco?

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