Saturno

Saturno: las responsabilidades, el karma

Disciplina, responsabilidad, limitaciones y restricciones, obediencia, construcción de los cimientos. Nada de ir por libre.

A Saturno se le cono­ce desde hace tiempo como el gran maléfico.

Y aunque es cierto que sus lecciones son a veces duras, también proporciona estructura y cimientos y nos enseña a través de la experiencia lo que necesitamos para crecer.

Nos muestra las limitaciones que tenemos y nos enseña las reglas del juego de esta realidad física. La astróloga Jean Avery, en Astrology and Past Lives [Astrología y vidas pasadas] afirma: «La descripción de la situación de Saturno, sus aspectos y regencias en la carta astral es la clave más importante para descu­brir las experiencias de vidas pasadas.»

Pero aunque usted no crea en la reencarnación, existen numerosas evidencias que demuestran que Saturno tiene la llave de aquello que el alma intenta cumplir en esta vida.

Las personas con un Saturno bien situado o bien aspectado, tienden a ser prácticas, a tener un enfoque prudente de la vida. Cuando Saturno está mal aspectado, crea un rígido sistema de creencias, res­tringe el crecimiento y nos cierra a las posibilidades.

Bajo la influencia de Saturno debemos lograr un delicado equilibrio. Pues aunque por una parte nos empuja a comprender ya trabajar con las limitaciones, por otra hace que nos conformemos con poco, que neguemos nuestras capacidades creativas, ya que no queremos creer que sean realmente posibles.

Como uno de los planetas exteriores, los lentos, Saturno tarda veinti­nueve años y medio en atravesar el Zodíaco. Sus casas naturales son la décima y la undécima. Rige el signo de Capricornio. Y gobierna los huesos y articulaciones, la piel y los dientes.

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