Significado general de la Casa III

Para comprender el significado de la tercera casa astrológica, es preciso hacer una acotación importante: todo lo que está en conexión con este campo, en relación con la actividad mental (como nos enseña la tradición astrológica interpretativa), es complementario a los significados de la casa novena, con la misma lógica que exige una actividad contrapuesta de los dos hemisferios del cerebro. Desde hace tiempo, las investigaciones médicas han demostrado que cada hemisferio posee una consciencia y una actividad
separadas con respecto al otro. La tercera casa corresponde a la personalidad del hemisferio izquierdo, el que —según los investigadores y científicos— es el más utilizado por las personas, quizá porque está vinculado a la inteligencia práctica y concreta, a la mentalidad lineal y constructiva, muy útil para resolver los pequeños problemas que se presentan a nuestra atención todos los días. La zona derecha del cerebro, en cambio, que se vincula con la intuición y la creatividad, está en conexión con los significados de la casa novena del horóscopo y parece que solamente pocos privilegiados (los genios y los inventores) tienen la posibilidad o la capacidad de aprovecharla en su trabajo. ¿Es positivo que la mayor parte de nosotros tenga un pensamiento
despiadadamente lógico? Por cierto que no. Deberíamos todos esforzarnos por usar mayormente el cerebro derecho para ser más flexibles en nuestro modo de pensar, más creativos, más propensos a seguir excelentes razonamientos analógicos, más capaces de comprender el encanto de los símbolos, para poder abrir nuestros horizontes mentales hasta expandirnos agradablemente por todos los caminos del conocimiento.
La actividad mental, controlada por la tercera casa, es la práctica racional, concreta, es decir aquella que aprovechamos cuando hacemos algún cálculo matemático, cuando efectuamos pequeños trabajos manuales basados en gestos más o menos automáticos, o cuando nos esforzamos por deducir las cosas recurriendo a la lógica.
El hemisferio del cerebro vinculado con la tercera casa es también el que nos permite adquirir informaciones específicas acerca del mundo que nos rodea mediante el uso de los órganos visuales: la percepción nos muestra que el bolígrafo que apretamos entre los dedos es un objeto sólido y concreto, que la pelota que vemos patear a los chicos es realmente un objeto esférico, logramos distinguir correctamente los detalles precisos de los amplios paisajes (por ejemplo, un solo árbol en la postal que reproduce un bosque); además, podemos comprender el concepto de “tiempo” (dentro de una semana iré a la montaña… hace seis años compré una bicicleta nueva… etcétera). La tercera casa es también la de la “comunicación” en los diferentes significados de la palabra: el lenguaje verbal que nos permite el intercambio de informaciones elementales con las personas que viven con nosotros, la oportunidad de movimiento entendido como desplazamiento físico con el tren, el automóvil, el colectivo y los otros medios de trasporte; la oportunidad de establecer contactos recíprocos con nuestro prójimo utilizando los medios de comunicación como la correspondencia, el teléfono, etcétera.
La tercera casa está relacionada con los escritos en general (correo, documentos, firmas sobre papeles importantes, etcétera), con el estilo que el individuo adopta para expresarse por escrito, con la lectura de libros y diarios, con la reproducción de imágenes o palabras por medio de la prensa, la fotorreproducción, etcétera. La tercera casa está siempre ocupada por planetas especialmente en los horóscopos de tipógrafos, editores, empleados que utilizan aparatos para fotocopiar, etcétera. Otro significado de la tercera casa es el de los estudios escolares elementales y secundarios, vinculados con los primeros años de la infancia y !a juventud: mediante la carta natal se puede verificar si estos estudios fueron más o menos provechosos o regulares.
En analogía con el signo zodiacal de Géminis, el que más se puede vincular con la adaptación al ambiente, la casa tercera debe referirse a las relaciones del sujeto con todas las personas que habitualmente viven a su lado, excluyendo a los padres, que hallaremos en otras casas del horóscopo. Por lo tanto, en esta clasificación entran los eventuales hermanos, hermanas, parientes próximos que conviven con el individuo, los compañeros de escuela y de estudio, los camaradas, los colegas, etcétera. Por extensión, hallamos en esta casa a los primos y a los vecinos.

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