Cómo saber si el consultante miente

Una de las premisas para realizar una correcta lectura es que el consultante diga la verdad. Es importante conocer la mayor cantidad de detalles para poder interpretar apropiadamente los mensajes de las cartas. Sin embargo, muchas personas prefieren ocultar información. En algunos casos lo hacen para tratar de dejar en evidencia a quien lee las cartas; creen que, si les dan poca información, todo aquello que salga en las cartas y sea correcto será un acierto, mientras que los datos incorrectos serán una prueba de que la tirada de baraja española es una habladuría.
Nada puede ser más erróneo que esta actitud. Las cartas tienen un significado universal, de manera que si el consultante no aporta información sobre su vida, es claro que los vaticinios no serán exactos, e incluso pueden parecer equivocados.
De manera que es indispensable conocer aspectos de la vida del consultante o, cuanto menos, aprender a reconocer en qué momentos está diciendo la verdad, y cuándo miente.
Es muy difícil reconocer verdades o mentiras escuchando las palabras de una persona. En cambio, resulta mucho más fácil atendiendo al lenguaje de su cuerpo. Durante la consulta, es importante observar los movimientos del cuerpo del consultante, los cambios en su rostro y la entonación de su voz. Esos datos ayudarán a saber si la información que brinda es verídica, y si está recibiendo la lectura de manera positiva.
Una de las primeras recomendaciones es no ubicar al consultante de frente, sino a un costado. Sentarse de manera enfrentada es una posición negativa, que tiende a la tensión y la rivalidad. Es mejor encontrar una ubicación que exprese el tipo de trabajo que se realiza con las cartas, es decir, un trabajo compartido, una tarea solidaria en donde dos personas se unen para ayudarse mutuamente.
Una vez sentado, son muchos los indicios que pueden “leerse” en el cuerpo, la postura y los gestos del consultante:
• Si la mesa es grande y la persona elige sentarse lejos, entonces es una señal de que no tiene interés en la consulta, que descree o tiene miedo.
• Si al sentarse el consultante cruza las piernas o los brazos, es señal de que tiene miedo y está a la defensiva. Su posición será más cerrada aún si también cruza los brazos.
• Si adquiere algunas de las posiciones cruzadas durante la consulta, significa que algo de lo que está escuchando le produce rechazo.
• Si, al hablar, el consultante gira cualquiera de las manos mostrando la palma, entonces está diciendo la verdad. Si, en cambio, sólo enseña las uñas y la parte superior de las manos, entonces no quiere que nadie se entere de sus secretos.
• Si el consultante deja las manos en los bolsillos, significa que no tiene deseos de que se conozcan sus secretos. Si tiene los puños cerrados, es señal de enojo, estar a la defensiva y prepararse para el ataque.
• Es frecuente que, luego de una mentira, las personas se rasquen alguna parte del cuerpo.
• Otras señales de la mentira son arreglarse el cabello, las cejas, o los bigotes, tocarse la cara o la nariz, y frotarse un ojo. También, no mirar a los ojos directamente.
• Si el consultante se acaricia la barbilla significa que está evaluando una situación; cuando deja de hacerlo, es porque ya ha tomado una decisión. Si se pasa la mano por la nuca es porque está recordando alguna situación dolorosa. Si apoya su cara en alguna de sus manos es porque está aburrido y descontento.
• Otro detalle importante de analizar es la dirección en que mira la persona luego de formularle una pregunta. Si antes de contestar mira hacia arriba y a la izquierda, es porque está recordando alguna imagen de su pasado. Si mira hacia arriba y a la derecha, está creando una imagen en su cerebro; es decir que puede estar inventando una respuesta. La mirada sincera se cruza con la de la otra persona varias veces, sin ser agresiva.
• Dos personas manifiestan inconscientemente un acuerdo cuando empiezan a copiarse los gestos. Si una se inclina hacia adelante y la otra hace lo mismo, en un lenguaje inconsciente ello significa que se están dando la razón mutuamente. Lo propio ocurre cuando ambos repiten iguales palabras durante la conversación.