12 de Marzo

El día del gran salto

Los nacidos el 12 de Marzo son valientes y decididos, y lo bastante fuertes como para resistir los reveses y las decepciones de la vida y aprovechar después la mayor experiencia adquirida. La lucha no les es ajena a estos individuos que parecen resurgir cuando vencen obstáculos de diversa índole, y que pueden utilizar al máximo posible las habilidades naturales que poseen.
Aunque es frecuente que sepan la clase de persona que quieren ser, como suelen tener talento para muchas cosas es importante que se fijen una dirección para evitar la dispersión. Los que saltan de una cosa a otra llevados por su entusiasmo deberían cuando menos limitar su acción a campos relacionados dentro de un trabajo o una profesión.
En general no se arredran ante una aventura arriesgada, e incluso se lanzan decididamente a algunas que la mayoría de la gente evitaría a cualquier precio, y quizá lo hagan por creer que a los lanzados les están reservadas las mayores recompensas. Pero no cabe duda de que los atrae el peligro, y también la controversia. Aunque lo nieguen, íntimamente les encanta ser el tema de conversación. La impresión que suelen dar es que lo único que desean es que los dejen en paz dentro de su mundo privado y secreto, pero esa impresión sólo dura hasta que deciden desvelar, incluso con alarde, quiénes son y qué hacen.
Aunque es frecuente que crean en el más allá, es decir, en otros mundos, en otros planos de existencia, en otras realidades, suelen dar la impresión de ser individuos convencionales y con los pies en la tierra. Como son inteligentes, si bien se deleitan con lo metafísico, en última instancia lo ponen al servicio de lo físico; en el fondo saben que todo es transitorio en la vida. Sin perjuicio de las creencias religiosas o de las inclinaciones espirituales que puedan tener, reconocen que tras el espectáculo pasajero de la vida se ocultan principios y formas intemporales.
No obstante, sería deseable que los más entusiastas no se dejaran llevar por su fe ciega en los sucesos extraterrenales, porque si no tienen una comprensión profunda de los principios metafísicos y esotéricos, minarán su estabilidad emocional. Es más conveniente que antes se tracen un camino hacia objetivos simultáneamente terrenales y espirituales, cuyo recorrido les permitirá mejorar la vida cotidiana y estimular la estabilidad necesaria para dedicarse a las cosas metafísicas. El equilibrio es la clave para reducir los peligros que acechan a quienes se lanzan sin más a nuevos experimentos mentales y físicos.

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