Signo Acuario: nacidos el 16 de Febrero

Los nacidos el 16 de febrero son individuos dinámicos, valientes y expresivos que hacen todo con gran vitalidad. Admiran la espontaneidad y sienten aversión por la laboriosidad, las limitaciones y las restricciones. Reconocen por intuición que la flexibilidad es la esencia de la vida, mientras que la rigidez y la incapacidad de cambiar presagian lo efímero. Su vida gira en torno a la innovación, la creación y el resurgimiento, es decir, a todo lo que implique un inicio, pero si lo que ha cobrado vida no va bien, suelen desalentarse con facilidad e incluso llegar a abandonarlo, ya sea de forma voluntaria o involuntaria.

No son individuos estoicos por naturaleza, y poner fin a una situación o a una relación personal o laboral les supone mucho dolor porque no tienen habilidad para hacerlo, en particular, cuando se trata de algo que ellos mismos han creado o establecido. Son perfectamente capaces de abandonar de repente cualquier actividad, de dejarlo todo plantado, en especial cuando se sienten impotentes para efectuar un cambio importante. Es conveniente que encuentren la manera más delicada posible de efectuar cambios en su vida laboral o íntima. Aunque es posible que tengan razón cuando proponen dar un nuevo giro a una propuesta con escasas perspectivas de éxito, es conveniente que si su intento fracasa no abandonen quemando todos los puentes tras de sí, no tanto porque quieran volver a cruzarlos, sino para que lo hagan los demás y puedan así compartir con ellos el futuro. Es necesario que los nacidos este día aprendan a ser menos ásperos, a actuar y a tratar a los demás con más desenvoltura y gracia.

Su optimismo frente a la vida se manifiesta en su amor a los niños y los animales y en su admiración por todo lo que sea sencillo, honesto y directo. Por lo general tienen bien equilibrados los aspectos masculinos y femeninos, y se sienten cómodos tanto con los hombres como con las mujeres.
Suelen aceptar con agrado a las personas que comparten el principio del respeto a la vida y la naturaleza, sin tener en cuenta ni su origen y su clase social, ni su postura política, pero rechazan con firmeza a quienes consideran dictatoriales, condescendientes o arbitrarios, particularmente cuando su actitud afecta a los seres vivientes más vulnerables, en cuyo caso pueden reaccionar con repentina violencia. Aunque estas reacciones puedan justificarse desde el punto de vista de la injusticia, sería conveniente que moderasen su intensidad.

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