23 de Febrero

El día del candidato viable

Los nacidos el 23 de Febrero se caracterizan por ofrecer sus ideas y sus personas como alternativa potencial en circunstancias escasamente ideales. Suelen dedicarse a resolver problemas para que las cosas sigan el mejor curso posible. Cuando están convencidos de que son el mejor candidato para ocupar un cargo, una posición de liderazgo en la familia o de responsabilidad social, deben lograrlo o al menos tener la oportunidad de intentarlo. Sus argumentos y sus consejos suelen ser convincentes y bien fundados; es raro que intenten convencer a nadie sin haber estudiado a fondo el asunto.
Son individuos realistas e idóneos para sopesar una situación y señalar con precisión lo que puede ser mejorado. Pero por desgracia para ellos, su realismo puede ser pesimismo, un aspecto que deben tener en cuenta porque cuando alcanzan una edad avanzada suele convertirlos en seres indiscriminadamente críticos, incluso en amargados. Los nacidos el 23 de febrero tienen una faceta innegablemente oscura, y deberán equilibrar sus energías para evitar las depresiones y estar sumamente atentos a la posibilidad de escoger un camino autodestructivo.
Aunque tienen sólidos conocimientos del mundo material, no son dados a disfrutar en exceso de los lujos mundanos. Lo que de verdad los atrae es afrontar las dificultades y las cosas prácticas de cada día, lo que guarda relación con utilizar el pasado con el fin de prepararse para las complejidades del futuro. Son como un motor que una vez que se pone en marcha sigue funcionando.
Si bien les gusta ampliar su base de operaciones, suelen hacerlo con cautela. El éxito que suelen tener obedece a su pragmatismo y a su fino sentido de la oportunidad. Por lo general manejan bien el dilema existencial, y asumen la responsabilidad de dirigir sus vidas al tiempo que aceptan las leyes de la inevitabilidad.
Cuando han equivocado el camino, rara vez vuelven sobre sus pasos, sino que optan por un desvío. En la mayoría de las ocasiones, antes de embarcarse en un plan ya han sopesado los méritos de un segundo plan, que mantienen en reserva. Ésa es una de las razones por las que suelen encontrar una alternativa para salir de un atolladero, y por las que son tan buenos consejeros para quienes están en un callejón sin salida.
En su vida privada deben tratar de no adoptar la actitud de saberlo todo y de ser infalibles, sino de ser más complacientes con las necesidades emotivas de los demás; conviene que presten más atención a los deseos de quienes los rodean. Si de verdad valoran las opiniones de los demás y escuchan sus preocupaciones en silencio y sin emitir juicios, ganarán amigos y encontrarán inspiración en su propio esfuerzo.

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