Signo Cáncer: nacidos el día 26 de Junio

Los nacidos el 26 de junio son un bastión de fuerza y seguridad para sus familiares y amigos. Son individuos muy físicos que aunque pueden poseer una enorme sensibilidad, manifiestan la solidez de la Tierra. Independientemente de su profesión, se interesan por los aspectos sensitivos de la vida y cuando están en casa se dedican a tareas prácticas.

Los niños educados por un padre nacido el 26 de junio son afortunados, ya que su hogar será un paraíso de seguridad donde podrán refugiarse de los peligros del mundo. Sin embargo, esos mismos padres pueden ser sobreprotectores y apartar a los hijos de experiencias potencialmente dañinas pero también educativas. Aunque estos individuos tienen un gran conocimiento de las cuestiones prácticas, su ignorancia sobre la naturaleza humana puede dificultar sus relaciones personales. Los nacidos este día casi siempre insisten en hacer las cosas a su manera, por lo que a veces frenan la iniciativa de los que viven con ellos.

Destacar en actividades físicas o deportivas suele ser uno de sus principales objetivos, incluso a edades avanzadas. Cuando no demuestran interés por los deportes, se entregan con pasión a otras actividades, quizás de naturaleza intelectual o sexual. En efecto, estos individuos tienen unas inclinaciones sexuales y sensuales muy desarrolladas y disfrutan con los placeres relajantes y revigorizantes de los masajes, la sauna, los jacuzzis o los baños de mar.

Los nacidos este día invariablemente se empeñan en ganar dinero. También disfrutan gastándolo, y puesto que suelen tener gustos caros, han de tener cuidado de que sus gastos no superen sus ingresos. No suelen estar particularmente interesados en el ahorro, pero sí en las inversiones. La saludable fluidez con que ganan y gastan es una buena prueba de sus ideas avanzadas en el ámbito económico. Los nacidos este día no están interesados en la riqueza por la riqueza, pero de todos modos se las apañan para vivir bien.

Es difícil dominar o intimidar a estos individuos, que aunque evitan los conflictos y los enfrentamientos directos, no retroceden ante los desafíos. En este sentido son muy valientes. Sin embargo, en situaciones aparentemente no amenazadoras manifiestan una ansiedad irracional que puede llegar a convertirse en una conducta neurótica (desde una obsesión porque no les toquen las cosas o las muevan de su sitio, hasta extravagantes supersticiones o fobias). A menudo experimentan una mezcla de repulsión y atracción hacia sus miedos, y es probable que se pongan a prueba una y otra vez (por ejemplo si tienen miedo de las alturas, que suban a un avión o escalen una montaña). Aunque les atraen los desafíos, no se quejan cuando se les ofrece una vida más cómoda, sobre todo en el hogar.

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