Alemania y el Tercer Reich

En el siglo XIX la astrología cae en el olvido en Alemania, casi tanto como en Francia. Apenas si halla­mos la publicación aislada del Tetrabiblos de Ptolomeo por J. Pfaff en 1816: reducida a nada, sólo conocen la astrología unos contados excéntricos.
Pero el movimiento teosófico de H. P. Blavatsky se implantará con rapidez tras el encuentro de ésta con un rico industrial, G. Gerbhard, y la creación de la sección alemana; y gracias también al encuentro de otro teósofo alemán, F. Hartmann, célebre en los dominios ocul­tos de la época, así como de su secretario, H. Vollrath, quien pronto pasa a dirigir una editorial de teosofía y ocultismo. Al igual que en Inglaterra, pero dos décadas después, este movimiento oculto favorecería la reaparición de laastrología antes de la guerra de 1914.
El primer manual alemán de astrología se publica en 1905, pero sólo en 1908-1909 K. Brandker-Pracht, entre otros, será el iniciador de la renovación moderna. El primer periódico, Zodiakus, es editado en 1909. Vollrath funda en Leipzig la primera sociedad astrológica, mientras que el Astrologische Rundschau ve la luz en 1908: es la publicación más importante hasta su prohibición en 1938.
La influencia inglesa penetra merced a un alumno de Alan Leo: W. Becker. Pero la guerra de 1914 interrumpe momentáneamente la evolución astrológica, que se reanuda súbita y vigorosamente así que se alcan­za la paz. Sobreviene entonces, hasta los acontecirnientos ligados al nazismo, un período de esplendor. La astrología se independiza respecto de cualquier otro movimiento. Se publica una abundante literatura: manuales, efemérides, etc. En 1922 tiene lugar en Munich el primer Congreso europeo de astrología. Los astrólogos profesionales son ahora numerosos.
Este período se caracteriza en Alemania por la ca­pacidad de la astrología para llegar a los círculos culti­vados, que se organizan de manera original: existe una “Deutsche Kultur Gemeinschaft zur Pflege der Astrologie” (Asociación cultural alemana para la producción de la astrología) que cuenta con Herren Doktor cultivados y universitarios, caso único en el mundo.
La astrología psicológica aparece precozmente en este país, quizás en relación con la publicación de Ti­pos psicológicos de C. G. Jung y de Física y caracteres de E. Kretschmer.

La astrología alemana y el nazismo

Considera­mos especialmente este trágico período en razón de las consecuencias fundamentales a que dio lugar. Tras su toma del poder en enero de 1933, Hitler aplica en toda Alemania la Gleich Haltung o reorganización de cualquier actividad sobre la base del nacional socialismo. Como no podía ser de otro modo, los astrólogos son mal vistos, ya que pretenden establecer el mismo mapa del cielo para un judío y un ario nacidos el mismo día en el mismo lugar y a la misma hora. Por lo tanto, para sobrevivir, deben transigir o bien salir de la escena. Sin embargo, en 1923 una astróloga, E. Ebertin, había publicado un horoscopo del futuro dictador con el único dato de la fecha de nacimiento (20 de abril de 1889), pues se ignoraba la hora. Predijo para un futuro cercano que “un hombre de acción nacido (ese día) con el Sol a 29° de Aries … puede exponerse a un peligro personal a causa de una acción excesivamente imprudente … Las constelaciones indican que este hombre debe ser tomado muy en serio … “; y el 8 de noviembre de 1923 Hitler y sus partidarios lanzan un golpe fallido en Munich; el 1 º de abril se lo detiene: escribirá Mein Kampf en prisión. La astróloga se hace famosa. En realidad, todo parece deberse al azar, pues Hitler había nacido al final de la tarde y su Sol estaba ya en el signo de Tauro.
Bajo el régimen nazi, ciertos astrólogos manifiestan un antisemitismo favorable a su supervivencia profesional… y otros se callan. Un astrólogo, abogado en Dusseldorf, H. Korsch, editor de la revista Zenit, publica en 1931 un texto con la firma de “Spectator” que anuncia “la caída inevitable de Hitler”. Más tarde, la Gestapo buscará al autor. Pero, a pesar de sus esfuerzos de adaptación, la astrología sufre un acoso. En 1938 la sociedad de teosofía, Zenit, el almanaque de E. Ebertin, todo tuvo que desaparecer. Era el final.
Una figura resultó particularmente relacionada con este período del nazismo: la del astrólogo K. E. Krafft (1900-1945). Nacido en Suiza, une su suerte a la de Alemania. Personaje complejo, al parecer ambicioso, antisemita y antifrancmasón a veces, su caso es objeto de una profunda investigación por parte del inglés E. Howe. Instalado en Alemania, colabora en diferentes períodos con los nazis, aparentemente como traductor. ¿Fue o no el astrólogo de Hitler, como se ha dicho? Parece que no, pero la historia no está clara, mientras que su fin es conocido: arrestado el 9 de junio de 1941, es enviado al campo de Orianenbourg y luego al de Buchenwald, donde muere de tifus. Trágica historia, pues. Sin embargo, siguiendo las huellas de Choisnard, había publicado en francés, en 1939, un Tratado de Astrobiología cuyo contenido se apoya en las mismas buenas intenciones, pero cuyo resultado es hoy también desconcertante.
El episodio final de la vida de Krafft no puede ser comprendido sin el muy rocambolesco pero verídico de Rudolf Hess.
El 10 de mayo de 1941, este último, Reichminister de Hitler, vuela clandestinamente de Alemania a Escocia a fin de encontrarse con Churchill y negociar una paz por separado. Hitler, furioso, tiene que dar una explicación. Rudolf Hess es un perturbado mental y está influenciado por los astrólogos, pretenden los nazis (versi6n publicada el 14 de mayo en el Völkische Beobachter). Hitler hace detener a los allegados a Hess, que pronto suman cientos de personas, empezando por astrólogos, grafólogos, ocultistas conocidos. La princi­pal ola de arrestos tiene lugar el 9 de junio: Krafft es una de las víctimas. Nunca regresó. Por fortuna, no ocurri6 lo mismo con todas las personas detenidas ese día.
Digamos también que la astrología se utilizó en la guerra como arma psicológica. Ciertos indicios hacen pensar que uno y otro campo se sirvieron del sistema de predicciones astrológicas tendenciosas, en forma de documentos infiltrados o de libelos distribuidos, para desmoralizar al adversario.
Por supuesto, el hundimiento del Tercer Reich permitió que la astrología reapareciera progresivamente en la República Federal de Alemania.

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